




Ahora bien si alguien escarba en la vida de estas luminarias, encontrará mucha veces severas fallas en su personalidad, cuando no graves desequilibrios.
¿Es la necesidad de tener mitos, ídolos, referencias inalcanzables, la que nos hace presentar una visión edulcorada, o al menos parcial, de sus biografías?
Y por contra: ¿no construimos alrededor de "fracasados" estructuras e ideologías que tergiversan su mensaje, con el fin de ensalzarlos?
Esto es: ¿por qué individuos que para sus contemporáneos fueron, como poco, contradictorios luego han sido, literalmente, sacralizados?
Poniendo dos ejemplos concretos: ¿qué se opinará de Fischer dentro de 5, 10, 25, 50, 100 años? ¿Qué opinaban sus coetáneos de Jesús de Nazaret?
Por otro lado: si la cantidad de información es lo suficientemente grande, no podremos garantizar que conocemos una cuestión en su totalidad.
Uno de los problemas de la ciencia, en otrás épocas, era que había limitaciones para acceder a los nuevos descubrimientos. Pero seguramente se sabría a dónde acudir, qué mirar. Así cuando, en 1905, Albert Einstein publicó en los Annalen der Physik su artículo sobre la Relatividad, muchos de los científicos de primer nivel mundial, recibirían esa noticia de una fuente inequívoca y, casi, simultáneamente. Asimismo aquél que quisiese que sus descubrimientos o teorías fuesen tenidos en cuenta, debería publicar aquellos en los canales adecuados.

¿Y la memoria? ¿Es también verbal? Ciertamente no al 100% pues hay recuerdos que se activan al volver a ver/escuchar aquello que se almacenó, pero aun en ese caso, el lenguaje vuelve a activarse: "¡Ah, sí! Esto me suena", "¡Ya me acuerdo!"
Comentario dedicado a J.B.A., un (libre)pensador que hace pensar.
Hay gente que justifica o veta ciertos comportamientos arguyendo que son (o no son) naturales.
Cuando escucho eso, veo que lo que se pretende es, simplemente intentar apuntalar la propia forma de pensar, sin utilizar para ello, precisamente, la razón. En esos casos, suelo intentar aplicar esa forma de razonar y devolver preguntas incómodas.
Ejemplo: la homosexualidad no es natural.
Respuesta: Supongamos que estamos de acuerdo, entonces: ¿lo es la monogamia? ¿Y el celibato?
Ejemplo: métodos naturales de control de la natalidad.
Respuesta: ¿qué especie sabe llevar mediante operaciones matemáticas, por muy sencillas que sean, como contar, el ciclo de la hembra de su especie? ¿Qué animal mide su metódicamente su temperatura vaginal?
Otrora: la guerra, comportamiento específicamente humano: ¿es o no natural? ¿Lo justificaríamos o rechazaríamos de la misma forma?
Hay estilos musicales que no acaban de digerirse, a primera vista. Quizás la ópera sea uno de ellos. Mi acercamiento a la misma ha sido tardío. Y, paradójicamente, la disfruto dejando de lado una de sus características: la puesta en escena. Prefiero escucharla en casa, libreto en mano e imaginando la trama. Es como escuchar una película y no ver las imágenes.
Lo del libreto (bilingüe si es que la obra no es en español), es imprescindible: nuevas asociaciones de ideas surgen al unir la trama con la música. Esto se hace notable en Wagner: la densidad de texturas (en oposición a la claridad de Mozart, la musicalidad de Verdi o la 'cinematograficidad' de Puccini) se diluyen cuando entendemos los largos y densos textos.
Y, mencionando a Wagner: ¡qué gema es descubrir a algún director que lo interpreta como nadie y que, de repente surge! Es el caso de Hans Knappertsbusch.