Comentario dedicado a J.B.A., un (libre)pensador que hace pensar.
Hay gente que justifica o veta ciertos comportamientos arguyendo que son (o no son) naturales.
Cuando escucho eso, veo que lo que se pretende es, simplemente intentar apuntalar la propia forma de pensar, sin utilizar para ello, precisamente, la razón. En esos casos, suelo intentar aplicar esa forma de razonar y devolver preguntas incómodas.
Ejemplo: la homosexualidad no es natural.
Respuesta: Supongamos que estamos de acuerdo, entonces: ¿lo es la monogamia? ¿Y el celibato?
Ejemplo: métodos naturales de control de la natalidad.
Respuesta: ¿qué especie sabe llevar mediante operaciones matemáticas, por muy sencillas que sean, como contar, el ciclo de la hembra de su especie? ¿Qué animal mide su metódicamente su temperatura vaginal?
Otrora: la guerra, comportamiento específicamente humano: ¿es o no natural? ¿Lo justificaríamos o rechazaríamos de la misma forma?
miércoles, 4 de julio de 2007
Lo natural.
martes, 22 de mayo de 2007
Imaginando mientras se escucha...
Hay estilos musicales que no acaban de digerirse, a primera vista. Quizás la ópera sea uno de ellos. Mi acercamiento a la misma ha sido tardío. Y, paradójicamente, la disfruto dejando de lado una de sus características: la puesta en escena. Prefiero escucharla en casa, libreto en mano e imaginando la trama. Es como escuchar una película y no ver las imágenes.
Lo del libreto (bilingüe si es que la obra no es en español), es imprescindible: nuevas asociaciones de ideas surgen al unir la trama con la música. Esto se hace notable en Wagner: la densidad de texturas (en oposición a la claridad de Mozart, la musicalidad de Verdi o la 'cinematograficidad' de Puccini) se diluyen cuando entendemos los largos y densos textos.
Y, mencionando a Wagner: ¡qué gema es descubrir a algún director que lo interpreta como nadie y que, de repente surge! Es el caso de Hans Knappertsbusch.Leer algo acerca de él, escrito por Ángel-Fernando Mayo, desde su admirada parcialidad hacia el maestro de Elberfeld, añade aún más las ganas de escucharle en sus añejas grabaciones.
lunes, 26 de febrero de 2007
Una pequeña joya.
¿Es la belleza algo objetivo? ¿Depende de la cultura en que uno está imbuido? ¿Es la belleza algo meramente cultural? ¿Apreciarla es algo innato? ¿Consiste en la percepción de algo objetivo o lo que es bello para uno puede no serlo en absoluto para otro?
¿Puede ser bello algo que surge de una actividad tan arbitraria como el ajedrez? Los que somos aficionados a él, diremos que sí y con ello respondemos por inercia al resto de preguntas planteadas. Porque es curioso que algo tan, insisto, artificial haga que nos emocionemos, nos concentremos, nos haga disfrutar.
A todo aficionado al ajedrez hay momentos, partidas, posiciones que en algún momento nos han 'golpeado'. Y hemos visto como, cual engranaje de reloj, encajan a la perfección y, movimiento a movimiento, se deslizan hacia un final... bello.
Una de ellas es ésta partida que disputaron en Baden-Baden, Ricardo Reti y Alexander Alekhine, en 1925. La posición final es de las que se quedan marcadas en la retina de todo aficionado.
Se disputó así:
1. g3 e5 2. Cf3 e4 3. Cd4 d5 4. d3 exd3 5. Dxd3 Cf6 6. Ag2 Ab4+ 7. Ad2 Axd2+ 8. Cxd2 O-O 9. c4 Ca6 10. cxd5 Cb4 11. Dc4 Cbxd5 12. C2b3 c6 13. O-O Te8 14. Tfd1 Ag4 15. Td2 Dc8 16. Cc5 Ah3 17. Af3 Ag4 18. Ag2 Ah3 19. Af3 Ag4 20. Ah1 h5 21. b4 a6 22. Tc1 h4 23. a4 hxg3 24. hxg3 Dc7 25. b5 axb5 26. axb5 Te3 27. Cf3 cxb5 28. Dxb5 Cc3 29. Dxb7 Dxb7 30. Cxb7 Cxe2+ 31. Th2 Ce4
En su libro "Mis mejores partidas 1924-1937", Alekhine comenta en este punto: 'Se inicia aquí una nueva combinación que, aunque es consecuencia lógica de las maniobras anteriores, tiene por finalidad la captura del caballo blanco de b7, el cual sucumbirá sin remedio después de doce movimientos prácticamente obligados'.
32. Tc4 Cxf2 33. Ag2 Ae6 34. Tcc2 Cg4+ 35. Th3 Ce5+ 36. Th2 Txf3 37. Txe2 Cg4+ 38. Th3 Ce3+ 39. Th2 Cxc2 40. Axf3 Cd4 0-1 Reti abandonó ante: 41. Te3 (o Tf2) Cxf3+ 42. Txf3 Ad5, ganando una pieza. Esta posición final merece un diagrama por sí misma:
domingo, 11 de febrero de 2007
La violencia del amor.
Existen personas, hombres y mujeres concretos, que nos interpelan directamente, que nos hacen resituarnos, que nos dan perspectiva, nos ayudan a reencontrar la esencia de las cosas, nos dan ejemplo.
La lectura de una semblanza de Oscar A. Romero, puede ayudar a ello. Si la escribe alguien de la talla de Jon Sobrino, ¿qué más decir?.
"Jamás hemos predicado violencia.
Solamente la violencia del amor,
la que dejó a Cristo clavado en una cruz,
la que se hace cada uno para vencer sus egoísmos
y para que no haya desigualdades
tan crueles entre nosotros.
Esa violencia no es la de la espada,
la del odio.
Es la violencia del amor,
la de la fraternidad,
la que quiere convertir las armas
en hoces para el trabajo."
Gentleman y artesano.
jueves, 8 de febrero de 2007
Dos velocidades.
Llama la atención la forma en que normalmente pensamos y su diferencia de marcha, de sincronía, con la ciencia.
Así (y hablo de la forma en que en Occidente razonamos) el pensamiento sigue regido por Euclides, Newton y Hilbert, principalmente, mientras desechamos a Riemann/Lobachevsky, Einstein y Gödel.
Esto es: se sigue asumiendo por el común de la gente que la realidad es ortogonal, que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta, que el espacio y el tiempo son realidades independientes de la materia y que basándonos en una serie de verdades elementales o axiomas podemos, mediante el razonamiento y todo el tiempo que haga falta, llegar a cualquier verdad que exista.







